Concretamente las
larvas de la especie Lucilia sericata sirven para tratar heridas que
tardan en curar y se resisten al efecto de terapias tradicionales como la
pomada. En España han comenzado a utilizarse por primera vez en el Hospital Clinic de Barcelona
con personas que tienen ulceraciones crónicas, y han comprobado que esta "terapia alternativa" cicatriza
las heridas cinco
veces más rápido.

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